Uno de estos días te irás.
Quizá ya te perdí esta noche y aún no lo he sabido.
Quién sabe si en dos semanas, dos meses, dos décadas...
Pero te irás,
como se va todo.
Ni las más exactas palabras podrían impedirlo.
Ni los abrazos perfectos,
ni los paseos de la mano, los mensajes, los astros,
ni el cansancio del cuerpo redimido
podrían impedirlo.
Y como ya fui perdida de ti una vez,
los pájaros solitarios que me enseñaste,
la ensoñación nocturna de tus formas,
los monólogos que te suponen y esperan,
me duelen ahora como me dolieron entonces,
cuando ya te fuiste aquella vez,
cuando te convertiste en arena y me perdí
buscándote en la nada.
Aquella sed me sabe ahora en la boca
porque has vuelto y porque,
inevitablemente, un día te irás,
como se va todo.
lunes, 16 de abril de 2018
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