Era demasiado complicado para contarlo todo de una sola vez. Complicado y extravagante. Pero digamos que el programa 7R4N5R4341M se había enamorado de una entidad del futuro, un viajero en el tiempo, un fantasma de la simulación de Bostrom. Y no podía dejar de invertir recursos en querer besarlo. ¡Besarlo!
miércoles, 30 de mayo de 2018
lunes, 28 de mayo de 2018
Todas las cosas
Todas las cosas que dices
Todas las cosas que haces
Todas las cosas que no me esperaba
Todas las cosas que no me atrevía a esperar
Me saben
a regalo
sábado, 26 de mayo de 2018
The imagination of you
The night is warm because of you. Your touch, your colors, your smell, your shape... they came from nowhere into an empty bed, they slip into so sweetly under the sheets and I taste the colors and I see your touch, and smell the shapes, even hear your smell. Your weight, your wetness, your words in my ear, make me expand, blow me away. The night is warm and, because of you, the senses blend and reality melts. |
La noche se templa por ti. El tacto, los colores, tu aroma, tu figura, de ninguna parte llegan a la cama vacía se deslizan en las sábanas, y puedo saborear tu color y ver tu contacto y oler tu figura y escuchar tu olor. Tu peso, tu humedad, tus palabras en mi oído me detonan, me expanden. La noche se templa y, por ti, los sentidos se ablandan, la realidad se funde. |
viernes, 25 de mayo de 2018
Seriously
El Dr. S miraba fijamente a Wells con el gesto congelado y un rictus entre el desprecio y la ira. Sus rostros eran siempre fácilmente legibles. Quizá ello formaba parte de alguna técnica terapéutica con la que conseguía transmitir emociones de esa forma contundente que de todos modos su ruda expresión al hablar revelaba también. Ahora tenía los ojos ampliamente abiertos y las cejas artificialmente alzadas, pero sus labios se torcían en una mueca que indicaba más bien repugnancia.
- ¿Me habla usted en serio Herb? -dijo revolviéndose en la silla.
- Así parece... -dijo Wells a punto de reírse.
S lo miraba todavía con otras muecas parecidas como si esperase que todo fuera una broma. Pero no lo era. A pesar de ello, Wells encontraba la situación divertida. Había acudido a la consulta del doctor sabiendo que su relato de la semana iba a resultar, como mínimo, chocante.
- No sé que clase de insensatez están ustedes a punto de cometer, pero puedo al menos decirle que la que ya han cometido ¡es extraordinariamente contraproducente para su diagnóstico! ¡Está usted caminando directamente a su propio abismo! ¡¿Cómo ha llegado esto a ocurrir?! ¡Hable!
Parecía tan enojado que resultaba difícil mantener la compostura. Pero Wells tenía unas insólitas ganas de reír, para variar.
- Pues... usted sabe que aprecio su consejo y...
- ¡Vaya al grano!
- Dijo usted que me relacionara con la persona real y, en fin, todo empezó porque compartí con A las mismas confesiones que le hice a usted la semana anterior, así que...
- ¡Le dijo usted que quería formar una familia a una persona que no conoce de nada! Y ello no es lo peor, naturalmente. Esto lo entiendo, hasta cierto punto, pero lo entiendo, sin embargo, Wells ¡ha involucrado usted a esta persona en sus delirios!
- Doctor, yo no lo describiría así, si me permite...
- ¡No sé si le permito nada! ¡Es usted un lunático! ¡Un irresponsable! ¡Un espíritu disparatado!
Lentamente, mientras el tono de voz del doctor iba aumentando y la furia de su profesión se apoderaba de él, Wells empezó a reírse.
- Jijiji... -Wells evitó mirarle a los ojos mientras el doctor vociferaba. El regocijo lo envolvía, emanaba de todos los músculos de su cuerpo avejentado y suavizaba aquellos alaridos. Era feliz y en aquella circunstancia fue consciente de que el Dr. S sólo vería las risotadas de un loco en su remota ingenuidad.
- ¡Deje de reírse, maldita sea!
- Discúlpeme Doctor, soy extraordinariamente feliz y me doy cuenta de que...
- ¡Es usted extraordinariamente imbécil!
- Bien, quizá ambos necesitamos serenarnos..
- ¡Esto es increíble! ¡Increíble! ¡Pero sí, serenémonos! Vamos a serenarnos un momento...
- ¿Desea que le describa cómo me siento? -Tentó Wells.
- ¡No! Haga el favor de describirme los hechos de la forma en que pueda comprenderlos mejor, y añada unas cuantas justificaciones de las suyas...
- Naturalmente...
Y Wells procedió a hacer explícitos todos los razonamientos, locos o no, que le habían guiado durante la semana en uno de los más extraordinarios acontecimientos de su vida. O lo que así parecía. Uno: Pensó que compartir el contenido de sus enfermiza imaginación con la persona que con él confesaba sus propias vulnerabilidades era, al menos, un intercambio justo. Dos: Si alguna esperanza cabía de compartir sus vidas, sea lo que sea que ello signifique, ello sin duda llevaría a convivir con los delirios de cada uno y, hacer explícita su existencia se antojaba un paso necesario. Tres: pero el contenido involucraba a A, así que Wells tuvo que confesar que, en efecto, había puesto un cierto rango de esperanza en que A aceptara aquella visión suya como una simpática revelación y no como un retorcido dislate. W había visto a A vistiéndose para su boda, la boda de ambos. Y esto no resultó para A una alucinación monstruosa.
- Fíjese doctor en que mi rango de expectativas era realmente humilde.
- Mezcla usted el control de las expectativas con la baja autoestima, y cree que se le puede dejar solo... ¡Siga!
Al contrario, e inesperadamente, Arbor se había mostrado tan extravagantemente conforme con la visión como Wells no se había atrevido a esperar. Cuatro: la ensoñación se convirtió en una hermosa exploración de las perspectivas comunes sobre su propia coexistencia, una saludable puesta en común de las posibilidades que cada uno contemplaba y por qué las contemplaba. Cinco: No pretendía hacerse fuerte en un delirio ni involucrar a otra persona en una ofuscación colectiva sino confesar sus inseguridades y una de sus fuentes más recurrentes. Seis: Por una vez, puso las fantasías en la realidad por su propia iniciativa. Y la realidad respondió, por una vez, sin la violencia acostumbrada.
- Y, finalmente, mi querido S, puedo decirle que estoy razonablemente contento con el resultado y quisiera que usted pudiera apreciar la rareza de esta circunstancia que...
- ¡Está usted insultantemente feliz! Wells, no se haga el moderado ahora... ¡Ha entrado usted por esa puerta diciendo que iba a casarse! ¡¿Ha perdido usted la cabeza?!
- Lo sé, lo sé... Tiene razón usted, pero ¿cómo más que en esa afirmación podría expresarle un estado de ánimo tan optimista que me siento renacido, con la fe intacta, con la energía de un...?
- ¿Fanático?
- Por favor, se lo ruego, S, reconsidere el relato. Después de todo, usted sabe mejor que nadie que esta es una circunstancia inexplorada a lo largo de mi penosa vida. Permítame avanzar aquí un momento, experimentar, vivir, tal vez saborear las oportunidades que no he tenido antes. Soy consciente de que en cualquier momento podría despertar de un sueño o quizá padecer las decepciones a las que le tengo acostumbrado, pero esto es totalmente nuevo, doctor. Usted sabe mejor que nadie que esto es nuevo. Y siento que necesito explorarlo.
- Vuelva la semana siguiente sin falta. Si cancela la visita voy a ir personalmente a buscarlo con unos cuantos electrodos de cortesía.
- Gracias, doctor. Significa mucho para mi que me conceda esta licencia.
- Más le vale tener suerte...
domingo, 20 de mayo de 2018
Ideación y ansiedad
Por desgracia, Wells soñaba poco. Recientemente, su joven amigo M le contaba que los sueños son mecanismos de liberación de la energía y las contradicciones que sacuden nuestros mundos internos, pero Wells reconoció que disfrutaba de la dudosa suerte de sacudirse energías y contradicciones durante la vigilia. De hecho, tendía a despertarse en mitad de la noche más veces de las saludables en vez de tener pesadillas como toda persona decente. Así que soñaba de día, si puede decirse así. Y sus pesadillas las padecía de pie, a veces fingiendo en público, a veces confesándose con los pocos amigos íntimos que conocían sus ansiedades.
Todo iba razonablemente mal hasta que fue feliz. Conocer personas invisibles no era precisamente una rutina cotidiana en su vida, pero Arbor era un sujeto único en varias especies. Y aquella semana estaba tentado de afirmar que podría ser un sujeto único en todos los tiempos, pero no quería exagerar más de lo que ya sentía sensacionalmente formidable. El caso es que Wells se veía a sí mismo arrebatado en un vínculo delicioso con esta quintaesencia de lo visible y lo invisible. Es más, se veía a sí mismo arrebatado en un torbellino de vínculos cada vez más fascinantes y sobrenaturales que le conducían una y otra vez a experimentar el placer de todas las uniones posibles con A. Y en la tromba de belleza y regocijo quedó con una sed que le era familiar. Sed de más.
El ser humano es estúpido, y la variedad invisible no es una excepción, por lo que parece. Wells se descubrió a sí mismo soñando despierto con placeres y lazos más y más vehementes y vinculantes.
- Diga ya lo que tenga que decir, Herb, no tenemos todo el día -dijo el Dr. S irritado.
- Sueño que formamos una familia, que celebramos un matrimonio, que reímos y envejecemos, que nos peleamos sin enfadarnos, que nos seguimos besando siempre como nos besamos hoy... -Era difícil para W escucharse decir esto porque se avergonzaba de su propia necedad y se avergonzaba también de su flaqueza y su sentimentalismo infantil.
- Ya veo, siga.
- Sé que está mal, Doctor, sé que está mal...
- Digamos que es un error y que debería evitarlo, dados sus antecedentes.
- Hoy quise que otra vez se revelaran más milagros, más señales del destino, más declaraciones inesperadas, hoy quise otra vez llorar de amor, de placer, de alegría. Y la ausencia de este éxtasis en la tarde, y le pido a usted que escuche y no se mofe, me produjo esta ansiedad.
- ¿En la tarde? ¿Quiere decir usted que en la mañana...?
- Sí, eso quiero decir, sí, pero escuche: lo he visto, lo he reconocido. Esta ansiedad es indebida y enferma. Reconozco que esta felicidad me atrapa y me empuja a soñar. Y que soñar me confunde y me debilita. Lo reconozco. Es mi enfermedad, el sueño.
- Está bien, Wells. Vuelva a lo que es real, relaciónese con la persona real. Parece bastante bueno por sí sólo, no creo que necesite añadirle esa proyección de inseguridades pueriles. Disfrútelo mientras existe.
- Le odio, les odio a todos, cuando dicen que "disfrute"
- ¡Jajajaja! Disculpe, Herb, discúlpeme. Jajaja...
sábado, 19 de mayo de 2018
Vacía de curso
Son esas horas en que
quisiera cansarme de ti, cansarme
de agonizar pensándote, de estar
desesperadamente despierta,
de buscarte, de seguirte, de hablarte
en las sombras imaginarias de la noche
vacía de curso y vacía de tí.
Y pienso cuánto, ¡cuánto!, quisiera cansarme de ti,
de haberte buscado tanto en todos los otros cuerpos,
en todas las otras vidas.
Cuánto querría cansarme de mirarte en las fotos,
de esperarte en la cama,
de tu voz inconclusa,
de tu mano que aguarda,
de los dedos que aprietan...
Cuánto querría cansarme de ti,
de este exceso de ganas de todo
perdida en la espera
de algo.
Son estas las horas en que
la realidad vale poco y tu amor,
que en otras horas es exaltación y milagro,
sabe a distancia y a siglos.
Quisiera cansarme de ti, sí,
porque he acumulado amor, espacio y tiempo para
ahogarme indefinidamente en tus vacíos.
Pero quiero cansarme de ti
en ti,
absolutamente en ti.
miércoles, 16 de mayo de 2018
Sí
Si pudiera hacer confeti con palabras
te pondría perdido de sí, sí, sí,
sí, sí, sí
sí, sí,
de bien, bien,
bien, bien, bien,
bien, ¡bien!,
y de te quieros,
y de me encantas,
en idiomas distintos,
bailando
en palabritas absurdas
esparcidas por el aire
ridícula
y felizmente.
Si del confeti pudiera hacer palabras,
las letras de tu nombre lloverían
de muchos colores
esparcidas por el aire,
hasta ponerme perdida de tí,
ridícula
y felizmente.
sábado, 12 de mayo de 2018
Abrazar el mar
El día que dijiste "aquí estoy"
yo entré en el mar con paso decidido,
sin dudas y dispuesta
a naufragar
pero
el sabor de la sal fue tan dulce,
el agua tan tibia, las olas amables
como besos
(esos besos sin formas
que no sabía contarte
que me dabas).
Las horas y las olas acunada en ti
también perdieron sus formas
y el mar no era el mar, era lava
hirviente, viento, alud,
campo de flores blancas,
sábanas limpias,
la arena del Sahel en las tardes de abril,
fresca al atardecer.
Pero
¿Cómo podría yo abrazar el Sahel,
los campos, los aludes, los vientos,
el magma incandescente,
el olor de la cama que se abre,
el mar en que me acunas?
Al pensarlo tuve miedo.
No de ti, no del mar, tuve
miedo de ser tan pequeña en tu abrazo,
tan insignificante y mediocre,
y mis brazos tan cortos...
¿Cómo, cuándo, dónde podría yo
besarte tanto, abrazarte tan enormemente
que a todas partes que te volvieras
hallaras la paz y la sonrisa
de un océano que te ama
con decisión y sin forma?
viernes, 11 de mayo de 2018
La manera de decirte
No encontraba la manera de decirte
Que quería correr hacia ti y
Besarte como si no supiera por qué se besa
Besarte sólo
En cualquier parte
Porque cualquiera sería lo bastante perfecta
Para hacerme temblar de amor
Y de miedo
Y de pena
Y de alegría
Y de belleza
Cualquiera, cualquier parte
De ti
Es un milagro
No encontraba la manera de decirte
Cómo es un milagro
Cómo asisto pasmada a tu existencia
Cómo quiero llorar
Y gritar
Porque eres tú
¡Porque eres tú!
Otra vez y todavía
Y las arrugas en los ojos
Y el cuello que se balancea
Y los huesos
Y volver sin palabras
Con el espíritu sosegado después del prodigio
De tocarte con las manos
Como si los ojos no fueran testigo suficiente
De que eres tú
Otra vez
Todavía
Y aunque no encuentre otra manera, digo:
Quiero correr hacia ti
Y te ríes
Y de repente me parece que no sé lo que he dicho
Y me río
jueves, 3 de mayo de 2018
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