Hoy es la noche que vale más que mil meses, cuando las cosas se deciden. Hoy digo adiós al pasado corrompido por los recuerdos que hemos matado y saludo a los recuerdos que vendrán con la frente humilde y el pecho abierto en sus miedos y deseos. Que sea lo que ha de ser. Alhamdulillah.
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Mr. Arbor dormía. El olor de su cuerpo impregnaba el ambiente de una forma especialmente intensa o, quizá, Wells se había empeñado en percibirlo tan intensamente que sus sentidos vagaban en la esencia de A como si de la experiencia se fuera a desprender algún conocimiento místico. Con los ojos cerrados, veía su rostro tranquilo y también sus otros rostros, en una sucesión de recuerdos aparentemente aleatoria. El sueño se apoderaba de él y agudizaba su mente esperando soñar con este milagro extravagante que le conmovía. Tenía miedo. Mucho. Se preguntaba dónde estaban los límites de su tolerancia al prodigio. Quería respirar el aroma dulce que perfumaba las sábanas y perderse en las imágenes de su mente. Tal vez en ellos encontrara la respuesta que equilibrara deseos y miedos. O tal vez sólo fuera capaz de revolverse inútilmente en la esperanza y la irrealidad.
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Mr. Arbor dormía. El olor de su cuerpo impregnaba el ambiente de una forma especialmente intensa o, quizá, Wells se había empeñado en percibirlo tan intensamente que sus sentidos vagaban en la esencia de A como si de la experiencia se fuera a desprender algún conocimiento místico. Con los ojos cerrados, veía su rostro tranquilo y también sus otros rostros, en una sucesión de recuerdos aparentemente aleatoria. El sueño se apoderaba de él y agudizaba su mente esperando soñar con este milagro extravagante que le conmovía. Tenía miedo. Mucho. Se preguntaba dónde estaban los límites de su tolerancia al prodigio. Quería respirar el aroma dulce que perfumaba las sábanas y perderse en las imágenes de su mente. Tal vez en ellos encontrara la respuesta que equilibrara deseos y miedos. O tal vez sólo fuera capaz de revolverse inútilmente en la esperanza y la irrealidad.
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