lunes, 18 de febrero de 2019

Roto


Se rompían los brazos como loza ajada
al abrazarte.
Se partían los labios al sentir el aliento tan cerca
y tan frío
que se tronchaban los besos como hoja partida
por la escarcha.
Se helaban las manos encendidas de antojo,
las caderas se helaban
en tu vientre cerrado.
Y el pecho partido se alejaba
hirviendo,
roto y callado.


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