sábado, 19 de marzo de 2011

ruido

Qué ruido de voces, de pasos, de proclamas, de amenazas, de sombras,
de más voces, de más ruido, ¡qué ruido!
Qué ruido de héroes, de mártires, de brumas, de tiempo,
de un pasado urdido de gritos, de pasos, de proclamas...
Qué ruido que aturde,
qué enjambre de fieras volando, reptando, acechando, gritando...
Qué jauria triste, qué triste estallido de palabras vacuas,
de amenazas bobas, de gestos fingidos, de pasos que corren,
de pasos que esconden las huellas de un rastro de siglos que apestan
mientras todos gritan, mientras todos fingen, mientras todos, cómplices,
vociferan ruidos que hieren, que insultan, que aturden
y no dejan nada que no trote al paso de su mascarada.

...

El silencio dibujaba la línea de un horizonte perfecto agostándose al fin del mar de dunas. Una brisa irregular y ligera levantaba pequeñas nubes de arena aquí y allá. La simplicidad de los colores y las formas del ocaso dotaba la escena de una penetrante sensación de irrealidad.
Al mirar a mi lado él no estaba.
Supuse que al menos eso era real, después de todo.

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