viernes, 23 de noviembre de 2018
Piedra
Era una piedra hermosa como una flor,
con capas quebradizas como pétalos
y rizomas que eran grietas delicadas.
Pero no era una flor,
era una piedra.
Quién sabe cuántos miles de años olvidada del ojo y del calor,
del amor y la risa,
de la voz que acaricia las entrañas,
de la mano que planta las semillas.
Quién sabe lo duro que el tiempo cristalizó su alma,
su alma de piedra fría
abandonada
en silenciosas grietas y quebradizas capas.
Y qué otra alma atontada podría
amar su corazón impasible extraviado en el frío,
en aquella aspereza remota que,
pareciendo una flor, olía a olvido.
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