Recuerdo este silencio.
Esta espera inexacta, confusa.
Y el silencio preciso, afinado,
sonando en su centro.
Recuerdo el hedor del verano.
El calor corrompido, la lluvia
que cerraba las tardes de tedio y espera,
de nada,
de ausencia.
El tiempo cayendo pesado en los huesos.
Detenido en el alma.
Y el vacío preciso, afinado,
de las horas calladas.
Los recuerdos recientes que se hacen remotos.
Las certezas brillantes que se hacen escombros.
La quietud que se vuelve indecisa.
El ánimo,
que se va transformando
en tenebroso.
Recuerdo
este mismo silencio,
esta misma espera inexacta.
domingo, 14 de junio de 2009
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