miércoles, 29 de abril de 2009

indiferencia, o no

Me importaba una mierda si lo entendía o no. Me importaba una mierda si quería escuchar el relato de una tragedia estrecha y honda, o si sólo pretendía coleccionar episodios de la historia de un vertedero. Demasiados años acarreando mierda dan para eso (para seguir masticando los mismos plásticos atascados sin más).
Supongo que era evidente que me daba igual todo, porque se dió la vuelta e hizo ademán de apagar la luz de la mesita de noche.
-Vale, apaga -El tono de la indiferencia exhausta suena a veces poco indiferente, ¿no?
-¿Por qué lo dices así?
Porque me la suda. Porque me la tiene que sudar.
Más bien lo último.
O más bien no...
El esfuerzo de volverse indiferente al dolor resbalaba hacia la rutina de la evasión... [...aquella mirada, aquella colección de vistazos convenientemente fugaces, la temeridad del que se esconde a la vista de todos, timidez, obscenidad furtiva, ¿qué rayos estamos haciendo? ¿tú lo sabes? lo sabes ¿lo sabes?...] Buagh, no quiero volver al mismo bosque. ... ... Y dejamos la luz encendida hasta que escupí los putos plásticos de mierda. Si tienes sueño te aguantas. De eso se trata.
-De aguantar, sí...
-No, no. De dejar de huir. Dejar de huir.


Laura Cancho y Thomas Reydellet
[Expo en el Foro de Pozuelo]
Blog de Laura
http://lauracancho.wordpress.com/

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