jueves, 2 de junio de 2011

A-F-A-S-I-A

Creo en la paciencia Temo la palabra Odio la mentira Siempre por la espalda Creo que te entiendo ¿Esto es lo que opinas? ¿Sabes lo que siento? ¿En tu pensamiento? ¿Crees en las promesas? Son solo palabras Yo creo en los actos El acercamiento Bésame si miento Dame tu saliva Vives mi deseo Siempre de escondidas Aquí la palabra En segundo plano Sientes el aroma, Vida; escucha, mira. Veo la salida Siempre afirmativa Caminaré ciego, porqué sé que miras A-F-A-S-I-A Dime con tus dedos Que no habrá más peros Que siempre seremos Mientras nos toquemos Luz entre las ramas Seis de la mañana Llegan los colores Nacen las fragancias Dime esa palabra Que tus ojos cantan Como fluye el viento Como corre el agua Entre las montañas Bésame los labios Tócame la cara Que me tiembla el alma

Poseía poesía Caminaba componía Comparaba concentrada Si buscaba encontraba Contaba y cantaba Cantando hablando Y quién canta aquí Tú a ella o ella a ti? Es un simple gesto Quién lo siente Quién lo haría Un terrible amo Magnífico criado ¿Sientes lo que expreso? Espero que sí... h-j-calma Contemplad a las flores Que las flores bailan Que las flores bailan Que las flores bailan Sueñan que vuelan A las almohadas Tantas hermosas Sobran palabras Todo se inflama Tantos tobillos Te tengo atada -Dime cariño- Creo que siento Que se nos para Críos que sueñan Sueñan que vuelan Alas almohadas Tantas hermosas Sobran palabras No tengo a donde ir Así que iré a cualquier lugar A cualquier lugar Porque no tengo a donde ir Así que iré a cualquier lugar A cualquier lugar Porque no tengo a donde ir Así que iré a cualquier lugar A cualquier lugar Porque no tengo a donde ir...




domingo, 8 de mayo de 2011

introverticidio detenido

No voy a borrarme,
no me aniquilaré,
no guardaré la perfecta compostura programada de los clones y las hadas
congeladas.
No disimularé si cuento
tus rizos cuando hablas y ríes,
si cuento mechones cuando callas y ríes,
si tiemblo cuando abrazas.
No esperaré llorando. No esperaré
hasta sangrar de ganas, silenciosa, aniquilada.
No te seguiré sin hacer ruido, transparente...
Porque soy todo estruendo de seguirte,
y todo obscena claridad.


miércoles, 23 de marzo de 2011

A veces
la ciudad amanece bajo un sol como muerto
como si la ciudad misma ya hubiera fenecido
y, difunta, retorciera sus sombras al compás
de un sol muerto que se escora
de ocaso en ocaso

martes, 22 de marzo de 2011

ahogar-se

Iba a ahogar las sensaciones en música, en algo lo bastante complejo y animado para que arrastrara la atención más allá de esa amorfa angustia y el odio de sí mismo, más allá de la tentacion de detonarse. No había nada que fumar, ni nada que beber, ni ninguna otra cosa a mano con la que reventarse sin que llamaran a la policía. Seguramente, la única forma de reventarse era salir al pasillo y gritar, y correr, y cometer todos los errores posibles, los imaginados (obsesivamente) y los que todavía no se habían concebido. ¿Por qué no hacerlo? Porque en eso constía esa prisión. En no hacerlo. En no hacer nada. No hacer nada nunca. Y ver los días pasar sin poder agarrar ni uno sólo. Y caer de un calendario en otro calendario, mudo y sin sombra.

-La música es invisible- pensó, o tal vez llegó a pronunciarlo aturdido- es invisible y me alejará de aquí, me alejará, me alejaré, es invisible y me arrastra, me duplica, me borra, es invisible y barre, tira de mi, me arrastra, me alejará, me arrastra...

sábado, 19 de marzo de 2011

ruido

Qué ruido de voces, de pasos, de proclamas, de amenazas, de sombras,
de más voces, de más ruido, ¡qué ruido!
Qué ruido de héroes, de mártires, de brumas, de tiempo,
de un pasado urdido de gritos, de pasos, de proclamas...
Qué ruido que aturde,
qué enjambre de fieras volando, reptando, acechando, gritando...
Qué jauria triste, qué triste estallido de palabras vacuas,
de amenazas bobas, de gestos fingidos, de pasos que corren,
de pasos que esconden las huellas de un rastro de siglos que apestan
mientras todos gritan, mientras todos fingen, mientras todos, cómplices,
vociferan ruidos que hieren, que insultan, que aturden
y no dejan nada que no trote al paso de su mascarada.

...

El silencio dibujaba la línea de un horizonte perfecto agostándose al fin del mar de dunas. Una brisa irregular y ligera levantaba pequeñas nubes de arena aquí y allá. La simplicidad de los colores y las formas del ocaso dotaba la escena de una penetrante sensación de irrealidad.
Al mirar a mi lado él no estaba.
Supuse que al menos eso era real, después de todo.

viernes, 18 de febrero de 2011

Caminaba con las piernas torcidas y una especie de tozudez implacable. Parecía tener prisa. Una prisa insólita teniendo en cuenta que no iba a ningún sitio. En mitad de la acera llena de gente giró noventa grados como si doblara una esquina imaginaria y bajó la cuesta sacudiéndose el pelo hacia atrás con energía. El cansancio acumulado me pesaba. Y creo que también convertía la escena en algo abruptamente absurdo, así que me hizo recordar el tiempo en que yo misma bajaba las cuestas con una determinación que para entonces había desaparecido. Seguí contemplando la escena en mi cabeza algunas horas. No sentí nostalgia de aquella fiebre de energía. Miraba los cigarros apurándose en el cenicero y me preguntaba con pereza en qué momento todo aquello había perdido el sentido para mi. Por qué ya no caminaba tozudamente implacable hacia ninguna parte.
-Sí lo haces- dijo Clare.
Sólo la miré.
-Pero tal vez sea hora de que dejes de hacerlo...

jueves, 10 de febrero de 2011


La puerta se había cerrado. Finalmente resultó una de esas despedidas cordiales y opacas. La clase de despedida que Wells añadiría a un repertorio extenso de aciertos desafortunados. De prudentes retiradas tristes. Un desenlace justo cuyo imprevisto e invisible amargor explotaba silencioso e imperceptible en millones de mierdas microscópicas del ánimo. Wells se quedó todavía un rato mirando la puerta cerrada y tomando conciencia de su significado. Leyó el nombre del letrero con una perezosa nostalgia prematura. Era imperativo olvidarlo. ¿Lo era? Lo era. Aún así buscaba dos minutos más de la confusa emoción que había precedido ese momento. Vagaba por el brillo de un mechón de pelo memorizado, se asía a los ojos sonrientes y las letras de las cartas leídas una y otra vez con asombro. Pero sólo estaba ante una puerta cerrada. 

- Besos y gracias! -dijo. 

Y nada más.

lunes, 1 de noviembre de 2010

-No, no...- Decía evitando la mirada y en un tono apenas audible. Wells contemplaba con pánico la felicidad irredenta desatada por sus actos. Culpable. Culpable. Había toda una parafernalia invisible que nadie podría tener en cuenta fácilmente. Lo sabía. Lo temía.
-No, espera... - Repitió, pero a Lomer le brillaban los ojos salpicando declaraciones felices sin parar. Agitaba su cuerpo y reía desordenadamente, atravesado por una alegría insensata, una alegría de siglos, feroz.
- Espera, escucha...- Y Lomer volvió a sentarse con una sonrisa abrazada a su pecho, inquieto y desbordante. Como si nunca lo hubiera desbordado otra cosa que aquella vitalidad extática y su fantástica plenitud.
- Dime...
- Te miro con la terca esperanza de que un día, al mirarme, me veas. 
- Sí.
- Pero detrás de este rostro no hay ojos que miren como miran los ojos, aunque...
- No...-pronunció afectuoso e infantil-, no... -repitió sonriendo.
- Espera, mi rostro no es este...
- No, por favor, no digas eso...-Volvió a decir sonriendo aún más, como si la furia de su felicidad infinita sacudera los dilemas, los nudos, los hediondos recovecos de las realidades que deseaba ignorar, incómodamente amalgamadas. Pero el efecto de esto sobre Wells no fue el esperado.
- Sí- Dijo Wells, lacónico. -Sí, lo digo...- Repitió, cansado. -He de decirlo...- Y su cuerpo se encogió pesadamente, abatido por todas las vidas que había vivido buscando un rostro para sí mismo aunque no lo tuviera. Otros lo necesitaban. Y él necesitaba a otros.

Lomer luchaba por no rendirse. Aquella impertinente terquedad fue lo que les unió un día. Compartían el mismo desatinado sentido de la perseverancia. Se levantó de nuevo y tomó las manos de Wells entre las suyas. 
-Vale, no pasa nada...- Dijo.


Wells lo miró y esbozó una sonrisa exahusta. En realidad ya estaba muy lejos. 
- ...intentando no dar miedo o no parecer tan remotamente imposible que resultara aterrador como un loco, un loco sin rostro, aunque el único consumido por el miedo soy yo, yo intentando esconderme, yo intentando no hacerlo, cansado, de las verdades, de las ficciones...- Estaba muy lejos. Y la felicidad de Lomer sólo le recordaba el terrible esfuerzo de haberla cultivado hasta su propio agotamiento. Ahora le daba pánico. 


- Le felicito- El Dr. S lo decía circunspecto, sin entusiasmo pero con cierta convicción filosófica .
- El pánico es la respuesta -añadió-, le felicito sin duda W.




domingo, 24 de octubre de 2010

cyborg conditio

Va por P.S.



jueves, 14 de octubre de 2010

Después de un tiempo todo terminaba.
Y terminaba en un largo terminar
de días cosidos a otros días
con hilo gordo y puntadas
de cirujano beodo.
A veces me miro las manos, pequeñas,
y sigo.

Largo calendario de olvido cosido a otro olvido.

Dejé de esperar la mañana en que terminar terminara.